Alma Guillermoprieto, Javier Gomá y Juan Gabriel Vásquez

La Torre de Don Borja acogió este sábado la jornada Literatura y pensamiento, un encuentro organizado por el Ayuntamiento de Santillana del Mar dentro de su Plan de Sostenibilidad Turística, financiado por la Unión Europea, que reunió a algunas de las voces más relevantes del periodismo, la filosofía y la literatura en español, en concreto con Alma Guillermoprieto, Juan Gabriel Vásquez y Javier Gomá.
La iniciativa quiso recuperar el espíritu de las históricas jornadas de “Lecciones y maestros”, que durante años convirtieron Santillana del Mar en un espacio de reflexión intelectual y diálogo cultural. En esta ocasión, el encuentro propuso conversaciones abiertas entre escritores, pensadores y periodistas sobre el oficio de narrar, el valor de la verdad, la democracia, la inteligencia artificial o el papel de la literatura en tiempos de polarización.

La periodista y escritora colombiana Alma Guillermoprieto, una de las grandes cronistas latinoamericanas contemporáneas y colaboradora de medios como The New Yorker o The Washington Post, conversó con la periodista Marta San Miguel sobre el ejercicio del periodismo y los costes personales de contar la realidad.
“Por todo se paga un precio”, reconoció la reportera al recordar algunos de los trabajos más duros de su trayectoria, especialmente aquellos relacionados con la narcoviolencia en América Latina. Guillermoprieto defendió una escritura sobria y rigurosa: “Intento ser parca y estoica cuando escribo para ser respetuosa con los protagonistas de los reportajes. Las emociones las tiene que poner el lector y no el periodista”.
Durante la conversación reivindicó la búsqueda de la verdad como núcleo del oficio periodístico. “No quiero ser publicista sino reportera”, afirmó, al tiempo que alertó sobre las dificultades de ejercer un periodismo independiente en América Latina, donde —recordó— muchos periodistas siguen siendo asesinados.

La cronista mostró también su preocupación por el impacto social de la tecnología y la inteligencia artificial. “No podemos ser pasivos ante la Inteligencia Artificial, tenemos que saber cómo manejar este cambio civilizatorio que nos puede matar”, señaló. Asimismo, advirtió sobre los efectos emocionales y sociales de la hiperconectividad en las nuevas generaciones.
El filósofo y ensayista Javier Gomá, director de la Fundación Juan March y Premio Nacional de Ensayo, protagonizó otra de las conversaciones de la jornada junto al periodista y escritor Jesús Ruiz Mantilla. Gomá defendió una filosofía vinculada a la vida cotidiana y a la tradición literaria.

“La filosofía verdadera es literatura y la gran filosofía es mundana porque habla sobre el mundo, para todo el mundo y con un poco de mundo”, sostuvo. A lo largo del diálogo reflexionó sobre la dignidad humana, la conciencia de la muerte y la necesidad de vivir de manera ejemplar. “Hay que vivir con tal dignidad que cuando mueras se produzca un escándalo”, afirmó, en una de las frases más celebradas del encuentro.

El pensador defendió además la importancia de la “educación sentimental” para sostener las democracias contemporáneas y alertó sobre la fragilidad de los logros sociales y culturales: “No hay nada que haya conseguido la humanidad que no se pueda revertir o desaparecer”.

La jornada contó también con la participación del escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez, considerado una de las voces más destacadas de la literatura en español actual y autor de novelas como El ruido de las cosas al caer o Volver la vista atrás. En conversación con Jesús Ruiz Mantilla, reflexionó sobre el papel de la novela como herramienta para comprender la complejidad humana.

“Las novelas no se leen para condenar o absolver, sino para comprender”, explicó el autor, que reivindicó la literatura como un espacio donde las contradicciones y las ambigüedades humanas pueden explorarse sin simplificaciones.
Vásquez defendió además la necesidad de preservar los matices en un tiempo dominado por la polarización y las redes sociales. “Los algoritmos esconden los debates prudentes, los argumentos y la discusión respetuosa”, lamentó, advirtiendo


